El entorno de la cueva del Rejo es uno de los puntos en los que las cuadrillas de trabajo del proyecto Steps for LIFE están intensificando su acción de conservación en las últimas semanas. Tras la creación de siete charcas destinadas a ser hábitat de murciélagos principalmente, pero también de anfibios y otros animales, los trabajos se están centrando ahora en el mantenimiento de esta infraestructura verde, así como en la colocación y arreglo de barandillas que protegen algunas de esas charcas y la propia entrada a la cueva. En este punto también se ha realizado una resiembra y
eliminación de especies exóticas invasoras vegetales, como la falsa acacia, la tradescantia y la crocosmia, una de las especies invasoras más numerosa que se encuentra en el Camino. Por último, se ha colocado una pila de madera muerta, que actuará como punto de refugio, alimentación y descanso de muchas especies, especialmente de invertebrados saprolixicos y xilófagos, que actúan como encargados de descomponer la madera en el ciclo de reciclado de nutrientes.
Asimismo, en Cabañes se han creado nuevas pilas de madera muerta que ayudarán a fijar algunas de las especies objetivo incluidas en el proyecto Steps for LIFE, tales como la Osmoderna eremita, la Rosalia alpina y el Limoniscus violaceus, que también actúan como especies paraguas, beneficiando así a otras asociadas a esos mismos hábitats. De igual modo, se han creado nuevas
charcas en el entorno del Habario de Pendes.
En otros puntos del Camino, como el estuario de Tina Menor y la Senda Fluvial del Nansa, los trabajos se están dirigiendo fundamentalmente a la eliminación de especies exóticas invasoras, como la chilca (Baccharis halimifolia), la crocosmia (Crocosmia × crocosmiiflora), el plumero (Cortaderia selloana) y la tradescantia (Tradescantia fluminensis). En el primero de los casos, la chilca,
originaria de Norte América, es una de las especies invasoras más dañinas en España ya que desarrolla un matorral monoespecífico alto y denso y provoca la exclusión de especies heliófilas propias de la marisma, alterando significativamente los delicados ecosistemas de marismas y estuarios, especialmente en Cantabria y País Vasco. El plumero de la pampa, por su parte, es una especie muy problemática en Cantabria. Exhibe un comportamiento invasivo debido a su notable habilidad para adaptarse a diversos ecosistemas. No requiere condiciones ecológicas específicas, sino que puede sobrevivir en condiciones extremas en comparación con otras especies nativas. En Cantabria ya se desarrolló un LIFE (STOP Cortaderia) específico para la erradicación de esta especie, y actualmente se está desarrollando un segundo proyecto LIFE con esta misma temática (COOP Cortaderia).
En cuanto a la crocosmia y la tradescantia, la invasión de estas dos especies supone una grave amenaza para la flora autóctona de las riberas de los ríos y, por tanto, para la conservación de la biodiversidad de los ecosistemas riparios.