Cuaderno de campo

El Habario de Pendes en Liébana: uno de los conjuntos de castaños maduros más importantes de España

El Habario de Pendes, en la comarca de Liébana, es uno de los conjuntos de castaños maduros más importantes de España, según el reconocido botánico y experto internacional en árboles monumentales, Bernabé Moya, quien además destaca la importancia de preservar los bosques longevos para conservar la biodiversidad asociados a ellos. Moya visitó recientemente distintas actuaciones del proyecto europeo Steps for LIFE, coordinado por la Fundación Camino Lebaniego y que tiene como socios a Amica, Ampros, Fundación Fire, Seo BirdLife Cantabria y la Cámara Municipal de Vila Nova de Gaia en Portugal.

Estos ejemplares con siglos de historia se encuentran custodiados por el imponente perfil de peña Ventosa y por los Picos de Europa, a su lado transitan peregrinos que realizan el Camino Lebaniego hacia el monasterio de Santo Toribio, cenobio a las faldas del monte La Viorna. El proyecto Steps for LIFE está formado por un equipo multidisciplinar de personas profesionales y entusiastas en el cuidado del medio ambiente y de los territorios rurales.

Estos castaños han sido cuidados como un tesoro por los lugareños y, gracias a ese mimo, turistas, visitantes y peregrinos se deleitan con este mágico entorno que salvaguarda especies asociadas a los árboles maduros. El escandaloso pico mediano recala y da una grata sorpresa a los ornitólogos; el buitre leonado y, a veces, buitre negro, ciclea sobre los colosos maduros; el colirrojo real, adorna las ramas de los castaños; tritones y ranas frecuentan las charcas; las pisadas de los ungulados salvajes se adivinan en los caminos; los zumbidos de polinizadores recorren las flores en primavera y verano, entre otros.

Steps for LIFE está en el ecuador de su cronograma de actuaciones y continúa dando pasos para mejorar la conservación de la biodiversidad en las vías de peregrinación del Camino Lebaniego y del Camino de Santiago a su paso por Vila Nova de Gaia en Portugal. Entre las cientos de acciones, se encuentra la gestión de árboles viejos como este castañar y el de Pesaguero-La Parte.

Sólo un 3 % de bosques maduros en Europa

Bernabé Moya destacó que el porcentaje de bosques maduros se sitúa en torno al 3% en Europa, un porcentaje muy bajo que se debe a la tala y otros usos antrópicos. El botánico recuerda que el continente europeo estaba lleno de árboles y cubierto en un 80% por masas forestales. Los árboles conservan la tierra, la nutrición del suelo y son los que incrementan el ciclo del agua. Además, han sido y son muy importantes, porque han servido para producir leña, madera para las construcciones de las casas y castañas para la alimentación humana y animal, en el caso de los castaños.

La tala de árboles maduros, además de otras prácticas, fue muy intensiva y eso ha tenido consecuencias en los ecosistemas y en la biodiversidad. Los árboles viejos, con sus oquedades, son fundamentales para el refugio de murciélagos, pájaros, líquenes, hongos e insectos. En definitiva, de muchas especies relacionadas o que dependen de los árboles ancianos. Además, la pérdida de masa forestal no sólo supone una disminución de la biodiversidad del entorno, sino también una pérdida cultural.

Árboles centenarios: un reclamo turístico que hay que vigilar

En los últimos años, los planes de naturaleza y de ecoturismo han ido incrementándose en los intereses de viajeros. Cada vez más personas quieren darse los llamados ‘baños de bosque’ o los paseos por sendas verdes que tan buenos beneficios tienen para la salud humana, sobre todo a nivel mental.

No obstante, todo éxito tiene sus luces y sombras, y en el caso del disfrute de la naturaleza y del turismo de árboles singulares también. Clara muestra de ello es lo acaecido en el conjunto de secuoyas, próximo al monte Corona, antes de llegar a Cabezón de la Sal. Los troncos de estos enormes árboles y su suelo están en riesgo. Los abrazos de cientos de personas, que deciden visitar este enclave, han producido enorme erosión de las raíces (parte vital y fundamental) y en la parte baja del tronco.

Este tipo de consecuencias deben hacernos reflexionar y avanzar en la protección del patrimonio natural para que podamos disfrutarlo durante muchos más años y que las generaciones venideras tengan un legado natural de primer nivel.

Artículo: Natalia Magdalena González-Cuevas